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Los islamistas reclutan a niños soldados en Malí

Soldados franceses y malienses en la ciudad de Gao. / M.D

Los datos sobre el número de niños y niñas soldados en el mundo siguen siendo incompletos, pero gobiernos o grupos armados de al menos 17 países, entre ellos, Afganistán, Sudán, República Democrática del Congo o Yemen actualmente siguen reclutando menores, según datos de Naciones Unidas. Amnistía Internacional también ha podido comprobar que en 2012 a la lista de países se sumó Mali.

En las últimas semanas una delegación de Amnistía Internacional ha entrevistado a testigos y a niños reclutados por los grupos armados islamistas que actualmente combaten contra las fuerzas malienses y francesas en el norte del país.

En la ciudad de Diabaly, situada a unos 400 kilómetros al noroeste de la capital del país, Bamako, varias personas, entre ellos el teniente de alcalde, afirmaron haber visto a niños de entre 10 y 17 años con los grupos armados islamistas que se habían hecho con el control de la zona.

“Los niños llevaban rifles. Uno de ellos era tan pequeño que en ocasiones arrastraba el suyo”, dijo uno de los testigos.

Más al sur, en Ségou, Amnistía Internacional se entrevistó con dos niños soldados, uno de los cuales mostraba signos de estar mentalmente perturbado.

El otro, de 16 años, dijo que los habían detenido y entregado a las autoridades malienses cuando las tropas francesas y malienses habían reconquistado Diabaly, a finales de enero.

El menor habló a Amnistía Internacional sobre su alistamiento forzoso y su entrenamiento por el grupo armado islamista:

“Estudiaba con otros 23 alumnos con un maestro coránico. Hace dos meses, el nieto de mi maestro nos vendió a los islamistas. Nos unimos a un grupo de otros 14 jóvenes que portaban armas. Al principio me mandaron trabajar en la cocina. Cocinábamos en una iglesia cristiana ocupada por los islamistas. Los rebeldes nos golpeaban [con una correa de goma] durante las lecciones del Corán porque […] querían que pronunciásemos el árabe como ellos.

Operación Serval. / M.D

Nos adiestraban para disparar apuntando al corazón o a los pies. Antes del combate, teníamos que comer arroz mezclado con un polvo blanco y una salsa con un polvo rojo. También nos ponían inyecciones. A mí me pusieron tres. Después de esas inyecciones y de comer el arroz mezclado con el polvo, me convertía en una máquina, podía hacer cualquier cosa por mis dueños. Veía a nuestros enemigos como si fueran perros y lo único que había en mi mente era disparar contra ellos.”

El muchacho contó a Amnistía Internacional que durante los combates para retomar el control de Diabaly, en manos de los grupos armados islamistas, murieron cuatro niños soldados. Las fuerzas militares malienses y francesas tomaron la ciudad entre el 20 y el 21 de enero.

La organización tiene indicios de que las milicias apoyadas por el gobierno maliense también han reclutado a niños soldados, pero hasta ahora no hay ningún caso documentado de que los hayan usado en el frente

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