Andalucía

El documental “Existir es Resistir” llega a Filmin

“Existir es Resistir” es una afirmación que bien podría definir el presente del pueblo de Palestina que lleva décadas sufriendo una brutal ocupación, pero también es el título del documental producido por EntreFronteras para la Asociación Alquds y que se podrá disfrutar desde el 17 de julio de 2020 en la plataforma de cine Filmin. 

Filmin es una plataforma española de cine en línea que ofrece en su mayoría cine de autor, independiente, pero también algunos títulos de cine comercial, en streaming y de forma legal.  Entre la amplia oferta de cine documental ahora incluye este documental que se estrenó en 2019 en el Festival de Cine de Málaga y que ha pasado por numerosos países del mundo.

El documental, que narra las historias de resistencia de varios palestinos y palestinas que viven en las zonas ocupadas por Israel, cuenta con un enfoque novedoso: el de los israelíes que luchan junto a los palestinos por poner fin a la ocupación.

A través de un recorrido por Cisjordania, conocemos las historias de co-resistencia de Abu Hummus, un histórico activista por los derechos humanos en Issawiya, un barrio de Jerusalén y su historia de amistad con el profesor israelí Yuri Pines, que lo acogió en su casa cuando los soldados le impidieron regresar a su hogar.

Existir es Resistir hace una parada en Nabi Saleh, un pequeño pueblo a las afueras de Ramala en la que las mujeres han tomado el protagonismo de la resistencia. Hablamos con Manal Tamimi, su sobrina Ahed y Jana Jihad, una jovencísima periodista que reporta las violaciones de derechos humanos del ejército israelí contra los niños y niñas palestinos.

En esta road movie grabada en Cisjordania no podía faltar la ciudad colonizada de Hebrón, en la que Nisreem Hazhem cuenta su pesadilla diaria viviendo sola junto a sus tres hijas rodeada de colonos violentos y soldados que asaltan y atacan su vivienda continuamente. Una última parada nos lleva a Al Walaje, un pequeño poblado rural al que el Muro del Apartheid israelí está asfixiando.

En 2017 nos embarcamos en el proyecto más ambicioso. Contar la corresistencia, mostrarlas historias del apartheid de Israel contra el pueblo de Palestina. Nombres y apellidos de los silenciado de un conflicto internacional que ahora llega a la plataforma Filmin

Magreb

«#YoMeQuedoEnCasa» un programa en tiempos de pandemia

Más de 180 países de todo el mundo han tomado restricciones para evitar el contagio del nuevo coronavirus. El programa #YoMequedoenCasa es un espacio informativo desde el salón de una casa donde se analiza la crisis sanitaria internacional provocada por el Covid19.

El programa producido por EntreFronteras PLAY recorre los principales países afectados por la pandemia y trata desde un enfoque social la situación de los colectivos más vulnerables, los efectos en las luchas sociales o el retroceso en los derechos de la humanidad. Con especial atención a América Latina y el Caribe el programa analiza también las causas olvidadas como los conflictos bélicos o la situación de refugiados.

africa

Fanta, la última víctima de la Frontera Sur

Fanta murió ayer varias horas antes de que el barco naranja de Salvamento localizase su balsa en Alborán. Murió hacinada junto a los decenas de compañeros de viaje que iban a bordo de su balsa con la que cruzó desde Marruecos hacia España. No logró sobrevivir a la tenebrosa ruta del Mediterráneo que sigue sumando nombres a una lista vergonzosa que no despierta la solidaridad de los dirigentes de Europa sino que aviva el discurso del odio contra los que huyen del expolio continuado en África

La mujer falleció este 30 de noviembre de 2018 en una balsa de plástico con la que cruzaban el Mediterráneo más de 60 personas, además el supuesto patrón de la embarcación fue detenido por la Guardia Civil española. En las ultimas 24 más de mil cien personas fueron recuperadas de un total de 25 balsas de plástico con la que los migrantes cruzaron desde Marruecos hacia las costas de Andalucía. La víctimas de las fronteras de Europa sigue aumentando en aguas españolas que suma ya más de 620 vidas fallecidas o desaparecidas durante 2018.

Andalucía

Archidona, la cárcel de los migrantes

Se cumple un año de aquel 20 de noviembre de 2017, cuando los periodistas recibíamos el primer comunicado del Ministerio del Interior aclarando que los cientos de migrantes argelinos llegados aquel fin de semana al Levante español desde Mostaganem (Argelia) iban a ser trasladados al “centro de Archidona”, sin más detalles.

Ese día empezaron a llegar los primeros internos a Archidona, todos argelinos, con un auto individual dictado por siete jueces murcianos que señalaban que el destino de los migrantes era el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Archidona. Los magistrados desmentían así la versión oficial del entonces ministro Juan Ignacio Zoido, dado que no se trataba de un centro de acogida, sino un CIE que, además, según dicho auto dependía del CIE de Málaga, cerrado en 2012.

Un minuto después de aquella información oficial, los periodistas entendimos que estábamos ante una mentira. El destino de aquellos migrantes era el Centro Penitenciario Málaga II, en el municipio andaluz de Archidona. Aquel 20 de noviembre el Estado español encerró en una cárcel sin inaugurar a 572 migrantes, violando así la Ley de extranjería, que señala que la privación de libertad de migrantes por falta administrativa no puede tener lugar en centros con “carácter penitenciario”.

En los días posteriores, numerosos colectivos denunciaron la falta de agua potable, ausencia de mudas e incluso la presencia de menores entre los recluidos, entre otros abusos. Poco a poco fueron llegando familiares desde Francia, pero muchos no pudieron acceder al recinto. Otros directamente denunciaron que sus allegados eran menores de edad y que el documento que acreditaba su minoría podía ser usado para garantizar una deportación a Argelia pero no para asegurar su protección en España, donde supuestamente la ley impide encerrarlos junto a adultos. Recuerdo aún las palabras de Margarite, una de las primeras personas que accedieron al lugar en régimen de visita: “si no murieron en el mar, van a morir en la prisión”.

Y así fue. El 29 de noviembre apareció en una celda del módulo 3 el cuerpo sin vida de Mohamed Bouderbala. Apenas 18 horas antes, Bouderbala había participado en las protestas que se produjeron en ese módulo para evitar la deportación inminente a Argelia de otros migrantes. El hermano del fallecido se presentó en Archidona 24 horas después, pero no pudo ver el cadáver hasta el 4 de enero. Por razones que todavía no han sido esclarecidas, coincide que justo aquel mismo día el juzgado archivó la causa abierta tras su muerte, a raíz de denuncias presentadas por acusación popular y particular.

La policía reprime una protesta de los migrantes internos en la cárcel-CIE de Archidona. Foto: EntreFronteras.

Un año después vuelve a reabrirse esa causa, pero algo edulcorada. Amanda Romero, abogada de la acusación particular, explica que la Audiencia de Málaga ha reabierto el caso y será a principios de febrero cuando comiencen las declaraciones. Sin embargo, la letrada señala que la Audiencia “da por sentada la versión que la policía ofrece en el atestado y por lo tanto considera innecesaria ninguna diligencia de investigación, como la aportación de cámaras de seguridad o la testificación por parte de internos del centro de internamiento, dando por bueno el atestado de la policía”.

Depurar el caso de Bouderbala resolvería además otras denuncias por violaciones de derechos, desde el auto de internamiento dictado contra esos migrantes, hasta su reclusión en régimen de aislamiento. Se trata de varias piezas de un mismo puzzle sin resolver que podría alcanzar a las esferas más altas que dieron órdenes para el internamiento de 572 migrantes, desde jueces hasta ministros del gobierno del Partido Popular.

Ha pasado un año desde aquel 20 de noviembre, uno de los episodios más oscuros y sangrantes en el dramático historial de derechos de las personas en tránsito. Yo viví y seguí como periodista, en primera persona, cada minuto de aquel atropello. Solo puedo destacar el increíble trabajo colectivo de la Plataforma por el Cierre de Archidona, yel esfuerzo sobrehumano de ONGs  y juristas que apoyaron a familiares y a afectados para luchar contra aquella violación que acabó con la vida de Bouderbala en “Archidona, la cárcel de los migrantes”. Ese es el título del único documental de aquellos 51 días interminables de encarcelamiento.

Andalucía

30 años de muertes en el Estrecho

Samuel (cuatro años), su madre Vero, Larissa, Brenda, Djibril, Merlín, Abdourrahmane, Thiare, los hermanos gemelos de Amira, Ester, Yacouba, Larios,… si sigo sumando la cifra llega hasta los casi 8.000 tan solo en 30 años de la primera foto de un naufragio en España.

No nos cabe duda a los que llevamos años recorriendo la costa andaluza que las cifras se han convertido solos números para los dirigentes que no logran mirar a los ojos de las víctimas de las fronteras. Para Ildefonso Sena, un senior de esto del periodismo en Frontera Sur, en estos treinta años de su fotografía “nada ha cambiado”, e insiste que tras de su fotografía: “Después de ese primer naufragio vino otro en el 89 y después otro, y luego otro, y así puntos suspensivos hasta ahora. Y aquí no ha cambiado nada, aquí las autoridades han ido parcheando poco a poco”.

Y así es parche a parche la cifra de muertos sigue sumándose, con nombre y apellidos, con sus nacionalidades, con sus familias, con sus particularidades,… Pero las muertes no han cesado. Aquel primer naufragio era 1 de noviembre de 1988. Un fuerte temporal provocó el naufragio de una barca marroquí con 23 ocupantes que se dirigía a España. El cuerpo de la primera víctima apareció en la playa gaditana de los Lances, a poco más de 15 km de Tánger. Era un joven de 23 años, de Nador, y había pagado 35.000 pesetas para cruzar el Estrecho y llegar a Europa con el fin de encontrar trabajo. Entonces España era tan solo un país de tránsito, su objetivo era llegar a Francia o Italia. Los cuerpos de once de los 18 desaparecidos fueron apareciendo en los días siguientes, a los demás se los tragó el mar. Los cuatro que sabían nadar tuvieron más suerte y fueron detenidos, como ocurre hoy.

Tras ese 1 de noviembre, poco se ha hecho para impedir que estas muertes se sigan produciendo y mucho para hacer de “la represión, el encierro y las expulsiones, la única política de gestión de los flujos migratorios”, asegura la organización andaluza APDHA.

Desde el año 2000 a 2018 la Secretaría de Estado de Seguridad afirma haber destinado 249 millones de euros al Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), que es el encargado de vigilar la Frontera Sur. Los miles de millones de euros dedicados a levantar vallas, alambradas, concertinas, patrulleras, externalización de fronteras y alta tecnología para reforzar las fronteras hacen que las personas cada vez se vean obligadas a migrar por rutas más peligrosas.

En estos 30 años han cambiado los gobiernos, los comunicaciones, los activistas, las balsas, las asociaciones, el origen de los migrantes,… pero si algo no ha cambiado en estos 30 años de ruta hacia España ha sido la muerte.

Magreb

Armas saudíes, ¿el pan de nuestro hijos?

Más de 6.000 puestos de trabajos, directos o indirectos, dan las ventas de 5 corbetas a Arabia Saudí en España. En concreto en la Bahía de Cádiz, una región empobrecida y desempleada. Aquí sus trabajadores tienen claro una cosa “las corbetas dan de comer a miles de familias”, pero olvidan algo, la venta de armas a los saudíes matan de hambre a 13 millones de personas.

Muchos nos acusaran de demagogias, de antipatrióticos e incluso de ilusos (“seguro que otro las fabrica” dicen algunos alcaldes). Pero algo tenemos claro, las armas no pueden ser el pan de nuestras hijas e hijos, quién mata y viola los derechos humanos no puede ser amigo de un estado democrático por mucho que el ciudadano Borbón pretenda imponerlo. No, las armas no dan de comer, las armas matan. El empobrecimiento y el desempleo en la bahía es un problema de los dirigentes y sus administraciones que deben hacer frente a esta problemática. No, los sindicatos no pueden salir a las calles pidiendo construir corbetas para matar a civiles, deben defender los derechos humanos y de los trabajadores, también en Yemen. “Yo solo hago barcos” decía uno hace unas semanas. Pero no, no son solo barcos, son barcos de matar

Las cinco corbetas que Navantia va a vender a Arabia Saudí no son, como el avión de transporte 400M, artefactos de doble uso, civil y militar, sino herramientas de guerra. La flota saudí es un pilar fundamental en la actualidad para mantener el criminal bloqueo a la población civil yemení que la priva de medicinas y artículos de primera necesidad. El gobierno español tuvo un ataque de honestidad y paralizó inicialmente la venta de bombas (más de 9 millones de €) a Arabia Saudí. Pero ha cedido al chantaje. En el conflicto de intereses entre el derecho al trabajo y los derechos fundamentales a la vida y a la libertad, no debiera haber dudas.

Sorprende además escuchar algunos dirigentes de la Junta de Andalucía, y su caverna periodística respaldar las tesis “España no puede permitirse dejar de vender armas a los saudíes”, o los comentarios de la presidenta andaluza Susana Díaz que aseguraba que la ONU «no ha determinado que no se puedan vender portaaviones, corbetas o armas a Arabia Saudí y el Gobierno de España está defendiendo lo mismo”

Pero el 23 de octubre la ONU advirtió que la mitad de la población de Yemen podría verse afectada por una hambruna y subrayó que la situación que se vive en el país es «mucho más grave» de lo que se había alertado el pasado mes de septiembre. El representante de la ONU señaló que el informe que se presentó el mes pasado, en el que se advertía que un total de 11 millones de personas están en situación de inseguridad alimentaria severa, era “erróneo». «Nuestra evaluación revisada (…) ha precisado que el número total de gente que se enfrenta a condiciones de pre-hambruna, lo que significa que dependen completamente de ayuda humanitaria, podría llegar pronto a los 14 millones de personas, la mitad de la población del país», el jefe humanitario de Naciones Unidas, Mark Lowcock.

El problema más graves son las elecciones andaluzas del próximo 2 de diciembre. Eso es lo que en realidad les importan. No los 6.000 puestos en la Bahía, ni mucho menos los 13 millones de yemeníes. El PSOE va a sufrir su primer examen político y eso le aterra a Díaz quién ve en ella la oportunidad de reforzarse ante unas encuestas que le dejan un panorama difícil. El caso del asesinato del periodista Khashoggi en la embajada de Arabia Saudí en Estambul pone de manifiesto, otra vez, la naturaleza criminal del Estado wahabita al que algunos estados han respondido, pero en plena campaña andaluza el Gobierno y sus socios del “establishment» no pueden permitirlo, y seguirán diciendo que las corbetas son el pan de la bahía, mintiendo, porque las armas solo sirven para una cosa, para matar.

Artículo de Opinión: Sergio Rodrigo 
Grecia

Moria, 9.000 personas

Una delegación internacional de activistas de Grecia, Italia, España y Croacia hemos visitado la isla de Lesbos durante los días 23-29 de mayo en el marco de TROS – “The Route of Solidarity”, un proyecto europeo que vincula diferentes iniciativas ciudadanas de inclusión a personas migrantes y refugiadas. En la isla observamos la situación de las miles de personas refugiadas y migrantes atrapadas como consecuencia del tratado de la UE con Turquía (#Tratado de la VergÜEnza). En la actualidad, alrededor de 9.000 personas se encuentran atrapadas, la mayoría de ellas malviviendo en el Hotspot de “Moria”. En un kilómetro cuadrado se encuentran hacinadas aproximadamente unas 7.000 personas con acceso limitado a suministros vitales como agua y comida, así como con condiciones higiénicas muy precarias y un acceso a atención sanitaria limitado.

Una gran parte de las personas residentes de Moria viven en tiendas de campañas fabricadas con carpas y están obligadas a hacer colas durante horas para acceder a un reparto de agua o comida que a veces no llega para todas. El escaso espacio disponible y las duras condiciones de vida causan estrés, tensión y problemas de convivencia. El invierno de 2017 en Moria ha llegado a matar personas de frío, y la experiencia de permanecer en el Hotspot durante años han causado problemas psiquiátricos graves en algunos residentes, teniendo el hotspot una tasa de suicidios preocupantemente alta.

Las personas refugiadas permanecen en esta situación a la espera continua de una resolución administrativa para poder salir de la isla. Muchas de ellas siendo familias, esperando reunirse con sus familiares en otros países miembros de la Unión Europea.

Dentro del campamento de Moria – vallado con concertinas- se encuentra un centro de detención. En esta “cárcel dentro de la cárcel”, como lo expresa un residente del campo, se priva de libertad a solicitantes de asilo y familias con el fin de deportarlos a Turquía.

Especial preocupación ha causado la situación de los miles de niñas y niños que se encuentran en Moria y en los campamentos de toda la isla, dado que casi la mitad de la población de demandantes de protección internacional en la isla son menores. A éstos se les niega la protección, la educación y la integración a la que cada menor tiene derecho, según establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por la UE y todos sus Estados miembros.

La situación permanente de emergencia humanitaria en la isla afecta a la población local. La población de Lesbos asiste a una situación de emergencia que se ha tornado en permanente, sin respuestas útiles ni por parte de las autoridades griegas ni las europeas.

La Unión Europea, mientras tanto, en vez de unir fuerzas en la acogida de personas refugiadas y respetar los objetivos establecidos en el reasentamiento en otros países miembros, mantiene el #Tratado de la VergÜEnza con Turquía. Éste implica que todas las personas que han llegado a las islas griegas después de marzo 2016 deben ser devueltas a Turquía. La consecuencia directa de este tratado es que el número de personas atrapadas en la isla en una situación desesperante sigue aumentando.

La situación en Lesbos supone una vulneración masiva y flagrante de los derechos humanos en territorio de la Unión Europea. Las políticas ejecutivas que permiten esta situación atentan contra los principios de la carta europea de los DDHH e incumplen la directiva 2013/33/UE del Parlamento Europeo y el Consejo del 26/6/2013 por la que se aprueban normas para la acogida de solicitantes de protección internacional.