Periodista tunecino Sofiene Chourabi. / AI


Las autoridades tunecinas deben anular las sentencias condenatorias de los periodistas Sofiene Chourabi y Mehdi Jlassi, multados por “ebriedad en público” y “daño a la moral pública”, ante la preocupación de que sean en realidad un castigo por criticar al gobierno; así lo ha manifestado Amnistía Internacional.

Chourabi, que se hizo popular por criticar las políticas del presidente Zin el Abidín ben Alí antes de la revuelta que dio lugar a su derrocamiento en 2011, fue detenido el 5 de agosto junto a Jlassi y una amiga por beber alcohol en una playa de Kelibia, en el noreste del país, donde estaban haciendo acampada.

Un tribunal tunecino declaró a ambos culpables el jueves y ordenó a cada uno el pago de una multa de 104 dinares tunecinos (66 dólares estadounidenses).

“La restricción de las libertades individuales en aras del orden público ha de ser necesaria y proporcionada, y no debe utilizarse nunca como excusa para procesar a quienes critican al gobierno y otros activistas políticos”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

“Estas condenas deben ser anuladas, y las autoridades tunecinas deben abstenerse de procesar a personas que ejercen libremente su derecho a la libertad de expresión u otros derechos fundamentales.”

“Precisamente ahora que Túnez debería demostrar su compromiso con los derechos humanos, resulta decepcionante que se dicten estas sentencias, que transmiten un mensaje radicalmente opuesto y son reminiscencia de prácticas vigentes durante el régimen de Ben Alí” añadió la responsable de la Organización Internacional.

 

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