Cartel de la estación de trenes de Gare du Nord

Hace unos días que llegué de Bruselas, capital de Bélgica y ciudad administrativa de la Unión Europea. La verdad que según donde te muevas puedes tomar con situaciones muy dispares, por ejemplo si caminas cerca de la comisión encontraras muchos trajes y maletines cargados de eurobonos.

Sin embargo, moverte por la zona de Gare du Nord todo cambia, allí, un barrio de migrantes, puedes encontrar contrastes muy extraños como escaparates con lencería erótica o prostitutas (en Bélgica esta legalizada), y locales con escaparates con maniquíes con niquab y hiyab, estos establecimiento son de la comunidad musulmana en Bruselas, generalmente magrebíes y otomanos.

Esto me llevó a entender una cosa los primeros días, la diversidad cultural de la ciudad, pero conforme fueron pasando los días la ciudad demostró que los colectivos se movían en áreas y círculos sociales distintos. Es decir, los argelinos se juntan con argelinos y lo belgas con belgas, solo se rompe esta estratificación rutinaria cuando el estatus económico varia, algo difícil, sobre todo para los migrantes, en centro Europa.

Curiosamente, ayer me tocó escribí una noticia para el Grupo Joly, que hoy sale en muchos medios, acerca de los datos ofrecidos por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en el que afirmaba que los migrantes españoles dicen que es más fácil integrarse en España que en el norte de Europa.

La investigación analizó el perfil de diferentes migrantes en España que habían pasado por 15 países europeos, en los que destacaban Alemania, Francia y Bélgica. Estos reconocieron la labor de la sociedad española, muy vinculada a las migraciones, en la integración destacando los cursos de idiomas.

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