Esta frase la pronuncié cuando charlaba con otros compañeros periodistas acerca del acogimiento de saharauis y me llevó a la reflexión, por ello hoy quiero compartir con vosotros un artículo que escribí hace unos años sobre Vacaciones en Paz en clave de resumen, que cuenta en pocas palabras en que consiste el programa de acogimiento de menores saharauis en Andalucía. Este proyecto acerca a las familias españolas y saharauis, creando vínculos de unión que solidifican la solidaridad del pueblo español con la cusa del pueblo saharaui. Espero que os guste.

El programa de acogida, ‘Vacaciones en Paz’

El proyecto más significativo de la solidaridad española es ‘Vacaciones en Paz’, aunque es un proyecto que se coordina entre las asociaciones solidarias y las autoridades saharauis, nació de las mujeres Saharauis, junto con la Juventud Saharaui que imaginaron este proyecto a mediados de los 80.

Estos, eran conscientes de las carencias sanitarias y alimenticias importantes existentes en esos momentos en los campamentos de Tindouf (Argelia). Con este proyecto, pretendían ofrecer la posibilidad de recuperarse con una dieta equilibrada y variada, así como una cobertura sanitaria para solucionar los problemas de salud derivados tanto de la malnutrición como de patologías incurables en los campamentos. La idea se trasladó a la península, ya que la relación era aún muy cercana, pero no fue hasta el año 1992 cuando se inició el primer programa de ‘Vacaciones en Paz’.

Desde ese momento todos los años han venido miles de niños a nuestro país, una media de 9.000 al año en todo el territorio nacional. No obstante, en el año 1998, el programa se suspendió por la parte implicada y la organizadora, ya que las Naciones Unidas habían anunciado la celebración de un referéndum, algo que nunca ocurrió.

La idea central de este proyecto consiste básicamente en la acogida temporal de niños y niñas procedentes de los Campamentos de Refugiados Saharauis en la Hamada argelina de Tindouf durante los meses de verano.

El régimen de acogida es familiar, es decir, consiste en que un número de familias voluntarias, igual al número de niños y niñas saharauis, comparten los meses de verano, conviviendo con estos niños, tratándolos como si de un hijo se tratara, procurando que experimenten todo aquello que les está vedado por su condición de refugiados y apátridas. Además, se les efectúa un chequeo médico y se les administran tratamientos que prescriban los pediatras y otros especialistas. Y es que las autoridades públicas sanitarias españolas tienen acuerdos con las asociaciones para tratar con los niños saharauis.

Meniores saharauis de Vacaciones en Paz a su llegada al Aeropuerto de Málaga. / ARTIFARITI Flick

Son tres los pilares básicos de la acogida de niños saharauis: por una parte estos se educan en un ambiente bélico y hostil ya que la inestabilidad de la paz les hace vivir en una eterna guerra con Marruecos; por otra, estos niños han nacido en su mayoría en campamento por lo que no conocen las ciudades, los edificios, la circulación, las plantas, los ríos, el mar, etc. Y por otra parte, la situación sanitaria en los campamentos es muy precaria, es decir, muchos llegan con problemas de salud especiales, debido a enfermedades que en nuestro país se pueden curar fácilmente.

Otra de las cuestiones por lo que los niños de entre 7 y 12 años viaja a nuestro país es porque viven en una zona muy inhóspita donde las temperaturas en tiempo estival alcanzan más de 50º C e incluso hay númerosos sirocos (tormentas de arena). Estas circunstancias obliga en muchas ocasiones ha que no puedan salir de sus jaimas a divertirse con sus amigos, sino que pasan el tiempo bajo mantas humedecidas sin apenas moverse.

Pero para evitar que los niños no sufran estas condiciones, hay, a parte de las familias acogedoras, miles de personas que trabajan de forma voluntaria para llevar a cabo este proyecto. El caso de la comunidad andaluza, se coordina a través FANDAS, la Delegación Saharaui, el Aeropuerto de Málaga y AMAPS.

Durante una semana llegan alrededor de 3.000 niños, en dos vuelos privados diarios, donde los voluntarios se encargan de recibirlos en el aeropuerto, revisar su estado y distribuirlos por provincias, que estas luego los reparten en los diferentes pueblos de Andalucía.

Cada viaje de los niños en la compañía Air Algerie, cuesta alrededor de los 500€, y el coste lo suelen pagar las aéreas de cooperación de las diputaciones y ayuntamientos de nuestra comunidad, no obstante las familias en muchas ocasiones suelen colaborar de manera económica para sufragar estos gastos.
Este proyecto, a ser el más sensible, ha sido el más valorado a nivel nacional, ya que en el año 2008 se le concedió el ‘Premio del Voluntariado Andaluz’, además de diferentes premios de autoridades locales, que reconocieron la labores de miles de familias en todo el país que sacrifican sus veranos para compartirlos con los pequeños embajadores de la causa del pueblo saharaui.

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