Los pacientes de cólera aprenden sobre técnicas de higiene. / UN Photo

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ( UNICEF ) advierte del aumento de casos de cólera en el Sahel, enfermedad que ya ha matado a más de 60 personas y enfermado a cerca de 2.800 que este año. Al margén de la crisis humanitaria en la región, el cólera está poniendo a más gente, especialmente los niños desnutridos, en riesgo.

“Las lluvias, la desnutrición y el desplazamiento son caldo de cultivo ideal para el cólera en el Sahel, afectará a los niños pequeños”, dijo el Director Regional de UNICEF para África Occidental y Central, Manuel Fontaine, en un comunicado de prensa .

“A menos que intensifiquemos nuestros esfuerzos de inmediato, el cólera seguirá cobrándose la vida de las familias más vulnerables en el Sahel y se extenderá a otras zonas pobladas y con un impacto devastador”, añadió.

Desde mediados de junio, el número de personas afectadas por la contagiosa enfermedad de transmisión hídrica se ha disparado en la región africana del Sahel, que se extiende desde el Océano Atlántico hasta el Mar Rojo, e incluye el Chad, Malí, Mauritania, Níger y el norte de la las regiones de Camerún y Nigeria. Además, las organizaciones humanitarias estiman que actualmente hay unos 18 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria en la región.

En particular en el Magreb, durante el mes pasado, se ha registrado una importante afluencia a Mauritania, a donde llegaron 15.000 personas tan sólo en las últimas dos semanas de junio. Desde entonces prosiguen las llegadas a un ritmo de entre 200 y 500 refugiados al día. La mayoría de los recién llegados proceden de la región de Tombuctú. Los refugiados citan los recientes enfrentamientos armados entre grupos islamistas y los rebeldes tuareg como el motivo de su huida.

A Burkina Faso y Níger sigue llegando un número menor de refugiados, quienes advierten de que la reciente inestabilidad en el norte, especialmente en la zona de Gao, podría generar nuevas llegadas en las próximas semanas.

En Mauritania, el Gobierno y ACNUR han acordado abrir un nuevo campamento para acoger al gran número de recién llegados. El nuevo campo se encuentra cerca de la aldea de Aghor, a 17 km del campo de refugiados de Mbera en el suroeste del país, donde cerca de 90.000 han encontrado cobijo. Aghor fue hogar para miles de refugiados malienses en los años 90.

Muchas de las familias malienses que han llegado a los países vecinos en las últimas semanas, han señalado que salieron del país por diversas razones, como la falta de acceso a comida y agua, los hombres armados que han ocupado sus tierras y el temor ante la posible escalada de la violencia entre los diferentes grupos armados que operan en el norte de Malí.

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