Un voluntario de Payasos sin Frontera en Túnez. / ACNUR

Payasos Sin Fronteras inicia una gira de espectáculos y actividades, de diez días de duración, en el campo de refugiados de Shousha, en Túnez, a 12 kilómetros de la frontera con Libia.

Un año después de que se iniciara el conflicto en Libia, más de 3.000 personas siguen viviendo en el campamento de tránsito de Shousha gestionado por ACNUR, esperando ser reasentadas en terceros países, integradas a nivel local o repatriadas, en aquellos casos que no tienen problemas para retornar. Se trata mayoritariamente de refugiados de países tan diversos como Sudán, Somalia, Eritrea o Etiopía, que se encontraban en Libia cuando se produjo el estallido de violencia y se vieron obligados a huir hacia el vecino Túnez buscando protección. Muchos son hombres jóvenes, pero entre la población actual del campo hay también unos 500 niños y niñas que viven con sus familias, mientras que cerca de un centenar son menores no acompañados. ACNUR supervisa de cerca la situación de los niños en Shousha, ayudando a reforzar sus vínculos con la comunidad y ofreciéndoles a su vez educación así como actividades deportivas y lúdicas.

ACNUR considera que el reasentamiento es la única opción viable para la mayoría de las personas que han sido reconocidas como refugiadas en Shousha. Hasta el momento, han partido acogidos por otros países unos 700 refugiados y 1800 han sido aceptados ya para reasentamiento por 15 estados, incluyendo algunos de la Unión Europea. En octubre de 2011, el Consejo de Ministros de España aceptó una cuota para unas 75 personas y ACNUR confía en que el proceso de reasentamiento de este pequeño grupo de refugiados se pueda materializar lo antes posible para darles la oportunidad de iniciar una nueva vida lejos de un campo de refugiados.

La presencia del equipo de Payasos Sin Fronteras (PSF) ayudará sin duda a niños y mayores a sobrellevar los largos meses de espera y a olvidar por unos días las traumáticas experiencias de violencia vividas tanto en Libia como en sus países de origen, de los que también huyeron por causa de la persecución y de la guerra.

Las actividades de Payasos Sin Fronteras se centrarán en la realización de diversos espectáculos en los diferentes sectores en que se encuentra divido el campamento, a la vez que se llevarán a cabo actuaciones de pequeño formato, destinadas a los más pequeños en el marco de las actividades programadas por ACNUR en los denominados “Espacios seguros para la Infancia”.

En su primer día de actividades, el equipo de PSF ha realizado tres actuaciones para diferentes grupos de niños y niñas, así como un taller conjunto con los voluntarios de ACNUR que colaboran en llevar a cabo las actividades con la infancia. La agenda contempla también actividades específicas para mujeres, personas mayores de 55 años y algunos menores que tienen dificultades para integrarse en los grupos de estudio de las escuelas del campamento.

El objetivo es que la práctica totalidad de la población del campo presencie y participe en las actividades y actuaciones de Payasos Sin Fronteras.

ACNUR y Payasos Sin Fronteras llevan trabajando conjuntamente con refugiados y desplazados más de dos décadas. En colaboración con la Agencia de la ONU para los Refugiados, los equipos de PSF han realizado expediciones a la República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Líbano, Siria, Jordania y Colombia.

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