Los países de la región del norte de África del Magreb (Argelia, Marruecos, Mauritania, Libia y Túnez) no se implicarán de manera directa en la guerra contra los terroristas islámicos de Al Qaeda en el norte de Malí.

Pero de los países del Magreb tan solo Argelia y Mauritania hacen frontera con el país africano, y ambos han descartado participar militarmente en la operación Serval. De momento han cerrado sus fronteras y aumentado los dispositivos de seguridad en unas de las fronteras internacionales más vulnerables ya que se enfrentan a la inmensidad del desierto del Sahara.

Argelia, principal combatiente contra los grupos salafistas y luego anexionados en AQMI, decidió buscar una salida política contra el conflicto. Sin embargo, el ataque terroristas contra la central de gas de BP en In Amenas ha implicado al ejército popular de Argelia, que atacó a los terroristas causando una matanza de más de 30 personas, siete de ellos rehenes occidentales.

Marruecos, propulsor junto a Francia de la resolución 2085 del Consejo de Seguridad, no se ha declinado en enviar militares a Malí. Y a pesar de gobernar el país por un islamista, estos han apoyado públicamente la intervención de Francia en Malí.

Túnez por su parte también descartó intervenir, pero su presidente, Marzouki, ha lanzado un mensaje de unión entre los países de la región para que esta crisis del terrorismo no afecto a los países del Magreb, y sobre todo a su imagen, ya que repercute de manera directa en la economía de los países.

Por otro lado, los representantes del Frente Polisario, instalado en Tinduf, también se han solidarizado con el vecino maliense, pero tan solo se encargarán de sobreproteger los campamentos de refugiados ante la masiva oleada de visitantes occidentales, sobre todo españoles, en los próximos meses.

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