Hollande junto a Mohamed VI en Casablanca. / Elysee

Hollande junto a Mohamed VI en Casablanca. / Elysee

El presidente de la República francés, François Hollande, ha visitado estos días al reino de Marruecos, es el segundo país en la región del Magreb que visita, el primero fuer Argelia, donde también se rindió a los pies de la pseudo república popular.

Muchos tomaron aquel viaje como una ofensa a Marruecos, incluso un giro hacia la política pro polisaria de Argelia, sin embargo la estrategia fue digna de la diplomacia francesa.

Hollande recibió como primer mandatario internacional al Rey de Marruecos, esto hizo calmar a las masas. Y Aunque en Argel aseguró respetar la libre voluntad de los pueblo y la búsqueda de una solución justa y duradera al conflicto del Sahara, ahora ha apoyado todo lo contrario.

Es decir, ha mostrado públicamente y ante el Parlamento marroquí su apoyo al plan de autonomía promovido por Marruecos para solucionar el conflicto del Sahara, algo que apoyan los saharauis siempre que se incluya como opción en el referéndum de autodeterminación.

Hollande ha quedado como pro marroquí en Marruecos y pro polisario en Argelia, algo que se traduce como un visto bueno al status quo promovido por las potencias occidentales en el proceso de descolonización de la antigua colonia española.

Una noticia que no beneficia y perjudica a las potencias magrebíes de Argel y Rabat, sino que alarga el terrible pesar de los saharauis los únicos condenados por la trágica política magrebí avalada por las grandes democracias.

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