Las autoridades del Ministerio de Interior, Empleo y Seguridad Social y la Representante de ACNUR en España dan la bienvenida a los refugiados en el aeropuerto. /ACNUR/C. López


El pasado 17 de julio aterrizó en Barajas un grupo de 80 refugiados de distintas nacionalidades que llegaban directamente de Túnez bajo una cuota de reasentamiento aprobada por el Consejo de Ministros en octubre de 2011. Se trata de los primeros refugiados acogidos por España en el contexto de la ley de asilo modificada en octubre de 2009, que contempla el establecimiento de un programa para reasentamiento de refugiados, en colaboración con ACNUR.

Los casos individuales y familias de refugiados del grupo, compuestos por 22 hombres, 25 mujeres y 33 niños de Eritrea, Etiopía y Sudán, han permanecido cerca de un año en el campo tunecino de Shousa, a 8 kilómetros de la frontera entre Túnez y Libia, tras haber huido de la violencia desatada en Libia en febrero de 2011 entre las fuerzas leales a Gadafi y las tropas rebeldes. Por esta frontera y la del vecino Egipto, huyeron a lo largo de 2011 más de un millón de personas, entre libios, refugiados de distintas nacionalidades e inmigrantes económicos, la mayoría de los cuales pudieron retornar a sus lugares de origen con el apoyo de ACNUR y la OIM. Sin embargo, hubo un considerable número refugiados reconocidos bajo el amparo de ACNUR, entre los que se encontraban estas familias ahora acogidas por España, que no podían regresar a sus países de origen porque salieron de ellos años atrás huyendo también de la persecución y de la guerra.

La vida en el campo de tránsito de Shousha, que llegó a albergar a más de 20.000 personas, ha sido muy dura para estos refugiados ya que se trata de una zona árida y semidesértica, que en esta época del año llega a alcanzar los 50ºC y donde los refugiados dependen completamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir.

ACNUR hizo en 2011 un llamamiento a los países industrializados para que ofrecieran plazas de reasentamiento con el doble propósito de apoyar a Túnez para compartir la responsabilidad de la acogida, un país que se mostró extremadamente generoso al dejar abiertas sus fronteras durante el conflicto en Libia, y buscar una solución duradera para estos refugiados y sus familias, incluyendo menores no acompañados. A día de hoy, quedan unos 2.500 refugiados en el campo de Shousha y cerca de 1.300 han salido reasentados hacia países como Noruega, Suecia, Finlandia, Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Portugal, Estados Unidos o Canadá.

Con este cupo de 80 personas, España se suma al grupo de países de la Unión Europea que aceptan refugiados bajo programas de reasentamiento con carácter anual, mostrando su solidaridad y su compromiso con la política de la UE en materia de protección internacional.
“Celebramos el paso histórico que ha dado España aceptando este grupo de refugiados, a los que se le va a dar la oportunidad de rehacer sus vidas tras años de persecución y desplazamientos forzosos por distintos países”, dijo Maricela Daniel, la Representante de ACNUR en España.

La selección de refugiados se ha realizado mediante la presentación de expedientes de refugiados por parte de ACNUR a las autoridades competentes. El proceso de aceptación, coordinado por el Ministerio del Interior, ha incluido una visita a Shousha el pasado mes de junio encabezado por la Directora General de Política Interior, Dña. Cristina Díaz, para realizar entrevistas con los candidatos al reasentamiento por parte de funcionarios del Ministerio del Interior y del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Estas personas recibirán protección internacional en España y un apoyo inicial para su acogida e integración, que correrá a cargo del Ministerio de Empleo, a través de los CAR (Centro de Acogida a Refugiados) y de los recursos de las entidades españolas con larga experiencia en materia de asilo como Cruz Roja, CEAR o Accem.

El último grupo de numeroso de refugiados aceptados bajo un programa de reasentamiento en España fue el del colectivo bosnio entre 1993 y 1995, mediante el cual llegaron unos 700 refugiados bosnios musulmanes, que habían permanecido en campos de internamiento en la exYugoslavia, y sus familias.

El reasentamiento es un instrumento de protección internacional y una de las soluciones duraderas que promueve ACNUR para los refugiados, junto con la repatriación voluntaria y la integración local, cuando ninguna de estas opciones es viable y se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad. Actualmente el número de plazas que ACNUR estima necesarias para reasentamiento a nivel mundial es de unas 800.000 aunque las ofrecidas por los Estados tan sólo llegan a 80.000 anuales.

Tagged with:
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *