Indignados marroquíes del movimiento 20 de febrero en Marruecos. /Flick

El movimiento 20 de febrero en Marruecos, efecto de la ‘Primavera Árabe’, continúa con su objetivo de boicotear las elecciones legislativas del próximo 25 de noviembre, las primeras tras la reforma constitucional del 1 de julio que da mayores competencias al primer ministro.

Por su parte el ministro del interior sigue haciendo campaña para que los ciudadanos continúen con el ejercicio al voto en las próximas elecciones, que organiza este mismo ministerio y que según los indignados marroquíes carecen de independencia.

Y como en todas las elecciones en Marruecos la polémica vuelve a saltar con el partido ilegalizado Justicia y Espiritualidad (Al adl Wal Ihsane), fundado en 1973, y que no reconoce al rey Mohamed VI como líder espiritual de los marroquíes, algo que denota la poca transparencia de las elecciones, y un derecho que el movimiento 20 de febrero quiere obtener para todos los ciudadanos de Marruecos, respetando la monarquía Alauí.

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