Tras los atentados de Charlie Hebdo los países europeos están tomando medias a favor del control de internet así como aumentar la seguridad, algo que en muchos casos confronta con las propias libertades de los ciudadanos, sobre todos de los musulmanes, que se han visto no solo aumentada la seguridad sobre ellos, simplemente por ser musulmanes, sino que también crece el sentimiento islamofobos en toda Europa.

Colectivos musulmanes, ha denunciado los atentados, pero ahora también denuncian la caza y las políticas de seguridad que solo benefician al distanciamientos de las relaciones humanas, en países donde la convivencia es mayoritaria.

Los mensajes de la extrema derecha tras los atentados están sirviendo ya para que crezca -aún más- la ola de islamofobia que recorre Europa. Tanto la islamofobia como la xenofobia son sentimientos, actitudes y comportamientos execrables, que de no combatirse contaminan a toda la sociedad y ponen en tela de juicio la propia calidad democrática de la misma. La ultraderecha y los partidos antiinmigrantes y xenófobos crecen en Francia, haciendo culpables a todos los inmigrantes y a los musulmanes de lo que no es sino una minoría fanática, aunque creciente lamentablemente.

 

La xenofobia crece en toda Europa. Las pintadas de Jerez se enmarcan en esa ola de aguas fétidas. Para ello la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía ha querido mostrar su rechazo y expresar “nuestra solidaridad con la comunidad musulmana, que en casi su totalidad son creyentes pacíficos, y que hace muchos años forma parte de nuestra sociedad, con todos los derechos a los que debemos acceder la ciudadanía”.

Pero lo que ha sucedido en Jerez no es un caso aislado. Aquí en España aumentan las medidas y declaraciones racistas de mano de determinados dirigentes del Partido Popular (véase Vitoria, Sestao, Gandía, Badalona…).

 

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