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La crisis de la inmigración de marroquíes a Andalucía


La población marroquí ha crecido en todas las provincias andaluzas en estos años, salvo Córdoba, que disminuyó ligeramente entre 2011 y 2012. Sin embargo, la entrada de inmigrantes ha venido disminuyendo como consecuencia de la crisis económica y la sucesiva reducción de oportunidades laborales.

En cuanto a altas residenciales, el año 2008 fue el que más entradas de migrantes marroquíes tuvo, pero los años posteriores el número de altas no hizo otra cosa que descender. En el año 2011 las altas residenciales en Andalucía se redujeron hasta casi la mitad que en el 2008. El descenso se ha notado mucho en ciudades como Almería o Granada, donde la crisis ha azotado fuertemente a sectores como la construcción y la agricultura, retomada en muchos casos por la alta tasa de paro juvenil que ha vuelto al campo.

Pero esta reducción, significativa, de los vecinos del norte de África a sus orígenes no ha producido un retorno masivo según un estudio del proyecto MENARA, sino que la crisis ha proporcionado una reducción del efecto llamada que se había dado durante los años posteriores a la crisis.

Los lazos históricos y culturales entre el norte de Marruecos y Andalucía siguen siendo estrechos, y este ha sido uno de los motivos por lo que los ciudadanos marroquíes prefieren inmigrar aquí en vez de otros lugares europeos.

También, la cercanía geográfica permite a estos mantenerse en contacto con sus familias, además los marroquíes consideran que su afinidad social y cultural con la comunidad andaluza les facilita su integración.

En referencia a la lengua, el castellano es un idioma prácticamente dominada por los marroquíes del norte de Marruecos, que sintonizan nuestras cadenas de televisión o radio, e incluso los abuelos de las nuevas generaciones siguen hablándolo, ya que dejaron de ser protectorado hace menos de 60 años.

Otra razón recurrente en cuanto al porqué de las migraciones hacia Andalucía es la fascinación por occidente y por la situación que disfrutaron los primeros inmigrantes que vinieron a nuestro país. Este encanto está relacionado con la calidad de vida, la libertad y los derechos sociales que como individuos les eran vetados en su país de origen.

Sin embargo, el retorno de muchos jóvenes marroquíes a sus ciudades de origen ha beneficiado en los últimos años el desarrollo del norte del país que sufre en los últimos años una época de cambios, ya que se está explotando el turismo y la burbuja inmobiliaria.

Además, los jóvenes formados en universidades andaluzas llevan un mensaje reformistas que está beneficiando al pensamiento crítico de la población del norte que en estos últimos años también ha desarrollado movimientos sociales, culturales y políticos.

Pero está claro que la crisis económica en España ha acabado de un “plumazo” con la imagen idealista de la vida consumista y próspera en Andalucía. La imagen idílica de un vida de bienestar a 14 kilómetros ha mermado en una población que crece a ritmos más fuertes.

La figura del retornado, los mensajes de los medios de comunicación marroquíes así como el boca a boca en el Estrecho ha reducido notablemente en estos cinco años los flujos migratorios entre dos pueblos destinados a entenderse, y dos regiones que se necesitan a ambas partes de la orilla.

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