Hollande rinde homenaje a las victimas de la guerra de la independencia argelina. / elysee

Si en España, incluso Andalucía, los restos de la agenda exterior se debaten en Marruecos a Francia le ocurre lo mismo, pero, aunque se olvide su reto principal está en la gran ex colonia africana del Magreb, Argelia.

Hoy en día, Argelia es una ejemplo del régimen francés, eso sí absorbido por la corrupción política y el control militar para frenar el desarrollo de los islamistas en el país. “Francia y Argelia están decididos a abrir un nuevo capítulo en sus relaciones, cincuenta años después de la independencia de Argelia” dijo François Hollande a su llegada a Argel.

Y es que el socialistas quiere romper con las deudas pendientes tras el colonialismos, hay incluso asociaciones que acusa a Francia de crímenes contra la humanidad durante la guerra de la independencia, pero la diplomacia de Hollande ha acercado mucho más al pueblo argelino que salió a las calles a recibir al presidente quién rindió homenaje a las víctimas de la guerra en el gran monumento a los mártires en Argel.

Los presidentes de Francia y Argelia. / Elysee

Además, el presidente francés calificó los 132 años del sistema colonial de “profundamente injusto y brutal”.”Durante 132 años, Argelia estuvo sometida a un sistema profundamente injusto y brutal. Este sistema tiene un nombre, la colonización (…) reconozco los sufrimientos infligidos al pueblo argelino” dijo Hollande en el encuentro ante los representantes de las dos cámaras del Parlamento argelino.

En los retos políticos Hollande acordó con Bouteflika, con quiénes e reunió, diferentes aspectos sociales y culturales, ya que la comunidad argelina es una de las mayores asentadas en Francia, y el francés es una lengua oficial en el país después del Árabe y los dialectos tamazigh (Bereber).

Por otro lado, Hollande que busca reforzar los aspectos económicos de su país incluso de la zona euro, expresó que ambas partes acordaron aprovechar sus fortalezas y desarrollar una estrategia para promover alianzas industriales entre operadores argelinos y franceses, velados por una comité de control conjunto de la relación económica

Otro de los grandes retos que plantearon la visita de Hollande fue la reconciliación con el pueblo argelino, reconociendo la masacre del 17 de octubre de 1961 de los manifestantes argelinos en el corazón de París, intención que las asociaciones de DDHH han aplaudido, pero critican al presidente Hollande que no haya criticado las continuas intimidaciones a manifestantes y oposición durante su visita.

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