Heridas provocadas por los rebeldes a un tawargha. / AI

Amnistía Internacional ha instado al Consejo Nacional de Transición libio (CNT) a que actúe de inmediato para investigar y enjuiciar los abusos contra la comunidad tawargha de libios negros, después de la muerte por torturas de otro miembro de esta comunidad en un centro de detención de Misrata.

El 16 de abril fue entregado a su familia el cadáver de Barnous Bousa, de 44 años y padre de dos hijos. Estaba lleno de magulladuras y cortes, incluida una herida abierta en la parte posterior de la cabeza. Barnous Bousa era un civil que huyó de su casa en Kararim, en la región occidental de Libia, durante el conflicto armado, estableciéndose en Sirte.

Según informes, tras su detención por las milicias de Misrata en octubre de 2011 mientras huía de los combates de Sirte, fue recluido en un centro de detención controlado por el Comité de Seguridad de Misrata, creado por el ayuntamiento de esa ciudad.

Amnistía Internacional ha documentado más de una docena de muertes bajo custodia a manos de las milicias armadas desde septiembre de 2011, en un contexto de torturas generalizadas contra presuntos partidarios de Gadafi y soldados. Gran parte de las víctimas eran tawarghas.

Toda la población de la ciudad de Tawargha, alrededor de 30.000 personas, ha sufrido abusos a manos de las milicias armadas como represalia por la imagen de lealtad de la localidad al anterior gobierno, y por los crímenes presuntamente cometidos por algunos de ellos durante el sitio y el bombardeo de la vecina ciudad de Misrata por las fuerzas de Gadafi.

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