Una niña se abraza a su madre en un hospital en Níger. / Jean-François Herrera-MSF

La Agencia de la ONU para los Refugiados ha revisado al alza el coste estimado para ayudar a los cientos de miles de civiles malienses desplazados que han huido del conflicto en su país desde comienzos de año. ACNUR necesita ahora 153,7 millones de dólares para sus operaciones este año en Burkina Faso, Malí, Mauritania y Níger, un aumento significativo en comparación con los 35,6 millones inicialmente solicitados en el llamamiento realizado en febrero.

Tras la revuelta tuareg que comenzó a mediados de enero, el agravamiento de la crisis debido al golpe de Estado que tuvo lugar en marzo y la proliferación de grupos armados en el norte de Malí, cerca de 320.000 malienses se han visto obligados a huir a países vecinos como Burkina Faso, Mauritania y Níger, o a buscar refugio en zonas más seguras de Malí.

“El repentino deterioro de la situación en Malí, que sigue generando la huida y desplazamiento forzado de un gran número de malienses en un breve periodo de tiempo, ha sido totalmente inesperado” explica Liz Ahua, directora adjunta de la oficina de ACNUR para África occidental, África central y la región de los Grandes Lagos.

ACNUR necesita más fondos para poder asistir a 240.000 refugiados y 200.000 desplazados internos malienses hasta finales de año. Estas cifras de desplazamiento mutiplican por cinco el número de personas que se estimó cuando se hizo el primer llamamiento en febrero para cubrir las necesidades de unas 85.000 personas hasta el mes de julio.

Los malienses siguen huyendo a los países vecinos en un momento en el que se están dando a conocer informes sobre graves violaciones de derechos humanos en el norte de Malí, entre los que se incluyen secuestros, detenciones arbitrarias, ejecuciones sumarias y violencia sexual y de género.

La mayoría de los refugiados son mujeres y niños. Están alojados en zonas remotas donde las comunidades locales están haciendo frente a la inseguridad alimentaria y escasez de agua debido a los años de sequía que ha vivido la zona del Sahel. La tasa de desnutrición aguda entre niños menores de cinco años es alarmante, sobre todo en los campos de refugiados en Mauritania y Níger. Se necesita urgentemente aumentar el suministro de agua y mejorar las condiciones sanitarias.

Pese a la desesperada situación humanitaria en la zona del Sahel, ACNUR ha recibido sólo el 13% de los 153,7 millones que se necesitan. La Agencia de la ONU para los Refugiados agradece a sus donantes el apoyo recibido hasta la fecha. Sin embargo, el nivel de financiación actual es totalmente inadecuado. ACNUR necesita desesperadamente fondos adicionales ahora que se aproxima el mes de junio, cuando la temporada de lluvias provoca inundaciones en la zona.

Liz Ahua afirma que ACNUR debe preposicionar urgentemente la ayuda humanitaria cerca de las zonas que acogen a refugiados o, de lo contrario, se correrá el riesgo de hacer frente a una catástrofe humanitaria durante los próximos tres meses, ya que es probable que los campamentos puedan quedar inaccesibles por las inundaciones.

Trabajar en la región del Sahel también hace que la crisis en Malí sea una de las operaciones más complejas de ACNUR en África, ya que los refugiados y los desplazados internos están en zonas donde la inseguridad, el bandidaje y la amenaza de secuestro hacen que sea imposible para ACNUR establecer oficinas y desplegar personal en el terreno, tan cerca de los refugiados como nos gustaría.

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