Plaza de El-Hamman en Chef-Chauen. / S.R

Plaza de El-Hamman en Chef-Chauen. / S.R

Mirar al norte de Marruecos desde el sur de España es cada vez más frecuente entre los andaluces, que poco a poco van sabiendo que “hay otra Andalucía en el norte de Marruecos”.

Así comienza la conversación con Mohamed Sefiani, alcalde de la Ciudad de Chef-Chauen, una pieza de la historia de Andalucía en el norte del reino alauí. Chauen fue fundada en 1471 en el emplazamiento de una pequeña población bereber, y su población original estuvo compuesta por los andaluces, tanto musulmanes como judíos, expulsado por los Reyes Católicos.

Lo cierto es que un emir arabe, casado con una vejeriana, estructuró el pueblo tan similar al originario de su esposa que añoraba las calles estrechas de Vejer de la Frontera tras abandonarla por la conquista católica.

“Tenemos una historia de amor entre Vejer y Chauen” comenta Sefiani, y asegura que compartimos tanta historia que ”tenemos que trabajar juntos”, por ello este político marroquí capitanea una red de medinas mediterráneas con casco histórico ya que su objetivo es la conservación y valoración del patrimonio.

Y es cierto que Andalucía y el norte de Marruecos son demasiado similares, motivo por el que no extraña que tanto calles, paisajes y rasgos culturales sean tan semejantes. Pero el buen entendimiento entre dos vecinos siempre depende de los gobiernos centrales a pesar de los esfuerzos de la política local, y Chauen y Vejer también tiene algo en común, que tanto Rabat como Madrid están lejos.

Sefiani cree que es “natural que las relaciones entre España y Marruecos sean muy buenas” porque según el alcalde de Chauen tenemos “relaciones económicas muy buenas y relaciones históricas”.

El acalde de Chauen destacó durante la conversación que España haya sido el primer proveedor de Marruecos por primera vez en la historia del reino, y “sustituyendo a Francia”.

Pero a veces los choques entre los gobiernos afectan a las relaciones entre norte de Marruecos y sur de España, sin embargo este político emprendedor tiene claro que “la razón de vecindad no tiene otra solución que trabajar juntos” y asevera que así pueden “hacer muchas cosas”.

Los esfuerzos de la cooperación transfronteriza se han visto beneficio en el ámbito cultural que poco a poco se rasca más en una historia de Andalucía perdida en el norte de Marruecos y olvidada por los libros de texto que miran al norte que está más lejos que el sur.

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