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Mediterráneo

Rescate en el Mediterráneo

Eran las 3:43 UTC cuando llegó el primer aviso al Open Arms. El buque humanitario de la ONG española que patrulla desde diciembre del 2016 las costas del Mediterráneo Central, fosa de cientos de miles de vidas.

Tras el aviso de Roma los voluntarios y al tripulación se pusieron manos a la obra para rescatar a un grupo de 135 personas que viajaban a bordo de una balsa de plástico a la deriva. Dos minutos de una historia que ocurre casi todos los días.

Andalucía

Zoido, el “cofradísimo” antimigrante

El ministro del interior de España, el “cofradisimo”, Juan Ignacio Zoido ha insinuado que las ONG que rescatan vidas en el Mediterráneo “favorecen la inmigración irregular”. Textualmente ha dicho «Hay que concienciar a las ONG de que se está para ayudar y no para favorecer o potenciar la inmigración irregular».

Las polémicas palabras del “cofradisimo” criminalizan a los que rescatan vidas frente a los que dejan que se mueran en el Mediterráneo. Tal es el caso que el 3 de julio fallecieron en las costas de España 49 migrantes, muchos de ellos mujeres y adolescentes, y hasta la fecha no ha habido una repulsa por parte de Zoido o de forma oficial por el Gobierno.

Sin embargo, la presión de grupos como Izquierda Unida lo van a llevar al Congreso para que dé explicaciones. La propia Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha calificado este naufragio como “la peor tragedia de la última década en el Mediterráneo español”. Además colectivos como CEAR señalan que “esta tragedia en el mar de Alborán debe ser la llamada de atención definitiva para un cambio de la política migratoria y de refugio, tanto en Europa como en España y un cambio inmediato encaminado a ofrecer vías seguras a las personas que buscan refugio”.

El dolor de las familias trasmitidas por las ONG no duele a un gobierno que criminaliza a los colectivos cuyo objetivo es salvar vidas, vidas abandonadas por gente como el “cofradisimo”. La Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España también se ha pronunciado y ha acusado a Zoido de «atentar» contra «quienes protegen la vida» y contra las miles de personas que la pierden cada año en el Mediterráneo al decir que estas organizaciones no deben «potenciar la inmigración irregular».

Las vidas perdidas ya superan las 2200 en lo que va de 2017, más de 100 tan solo en las costas de España. Mientras ministros y medios “cofradisimos” nos siguen diciendo “hay que reforzar las fronteras”, “hay avalanchas”, ”nos invaden”, “no podemos acogerlos a todos”, “vienen terroristas en las pateras”… Estos mismos que rechazan a esta gente son los que no condenan sus muertes, son los mismos que “expolian el coltan, oro, uranio, petróleo…” “apoyan dictaduras” “bombardean regiones” “vende armas”. Y es que es muy bonito saquear las minas malienses de oro para la virgen del ministro, pero cierro la puerta al hombre cuyas manos cavaron la tierra. Eso es muy “cofradisimo”, porque si dijese cristiano el jefe de la Iglesia enviaba a paseo al ministro.

Sergio Rodrigo

africa

La ruta en patera entre África y España se…

La ruta migratoria desde las costas de Marruecos y Argelia hacia el sur de España ha crecido en este primer semestre del año casi al doble de la registrada en el 2016. Más de cinco mil personas son las que han llegado a su destino, pero miles más no corren con la misma suerte.

Este 4 de julio, Salvamento Marítimo de España confirmó el naufragio de una balsa con 52 migrantes en el que habrían muerto 49 de ellos según el testimonio de los únicos 3 sobrevivientes.

africa

Las protestas del Rif

El Movimiento Popular Rifeño (MPR) en España ha dado un paso más en su estrategia de redes sociales, con el lanzamiento de la campaña #ApoyoAlRif con un vídeo en el que hacen un llamamiento a la dignidad del pueblo rifeño, dentro y fuera de las fronteras marroquíes. En el vídeo, unas fotografías de las protestas en Alhucemas dan paso a distintos activistas y simpatizantes del MPR que enumeran algunas de las reivindicaciones de este colectivo.

Andalucía

Naufragio en el Mediterráneo

Una impactantes imágenes captaron el momento de desesperación de un grupo de 34 personas que iban a bordo de una lancha neumática para alcanzar la costa española desde Marruecos cuando se incendió el motor y el fuego empezó a extendió por el suelo de la embarcación. El avance de las llamas obligó a los migrantes o refugiados a lanzarse por la borda para salvar sus vidas.

Migrantes supervivientes del naufragio rescatados por la marina italiana. / M.I Inmigración

Vida y muerte en el Mediterráneo

Parece la imagen de un rescate más, esa imagen de la muerte y la desolación de los que huyen a Europa. Una imagen indignante de la que los dirigentes europeos no ponen fin. La imagen rompe el alma.

Es el naufragio de una balsa en el Mediterráneo. El vídeo muestra el operativo en central que lleva a cabo  la Guardia Costiera Italiana el pasado 19 de mayo, el rescate grabado por los propios operarios se muestra el operativo en el que interceptaron a más de 1.500 personas. En los últimos segundos se ve la desesperación de un hombre aferrado a la vida sobre las hélices de un mercante. La imagen impacta, luego rompe a llorar tras pasar horas entre la vida y la muerte en el Mediterráneo.

Su llanto es la muestra del dolor de un trauma inmenso que generan los naufragios. Pero los que lo sufren generalmente son encerrados, expulsados o abandonados. Este es el verdadero drama de esos que sortean las fronteras europeas escapando de la muerte segura a la muerte probable. Impactante.

Andalucía

Crónica de un desahucio andaluz

La barriada del Palo amanece con frías nubes. Cristina y Jose Luís apenas han dormido. Varios coches de Policía vigilan la casa desde el día anterior. A las 7 de la mañana los agentes se encuentran en ambos lados del inmueble. Nadie puede entrar a la casa. Esperan el desahucio.

Se trata de un desahucio ilegal. Jose Ignacio Francés, abogado de Cristina, lo confirma. Mientras esperan novedades del juzgado, aportan toda la documentación a la Policía Nacional para que estudien el caso. A las 9 de la mañana abandonan la casa, han comprobado que no pueden desahuciarlos. Los colectivos Stop Deshaucios y Plataforma de Afectados de la Hipoteca de Málaga (PAH) aplauden.

Pero no hay orden judicial todavía. Hay que esperar. La lluvia aprieta y Cristina invita a todos los que la apoyaban desde la calle a entrar. En la casa de Cristina hay dos habitaciones. Bajo ese techo viven ella, su marido y sus tres hijos. La frustración de Jose Luís es muy grande. No se explica como puede cambiar su situación de la noche a la mañana. “Nosotros vivimos bien”, repite constantemente. Han gastado todos sus ahorros en abogados.

Finalmente llega la llamada: “el desahucio se ha parado”. Pero no saben hasta cuándo. Jose Ignacio se dirige al juzgado. En la casa, la tensión sigue. Enseña fotos de sus hijos, que ahora están con sus abuelos. Son su principal preocupación. Los vecinos la apoyan, “mañana podemos ser nosotros”.

Está empadronada en esa casa desde 1994. La vivienda fue cedida por Costas, la propietaria de esta y las demás casas de la zona. En enero de este año desahuciaron a la madre de Cristina de una casa colindante. Los mismos demandantes quieren desahuciar a su familia porque consideran esta casa parte de la de su madre. Sin embargo, aunque la administración reconoció hace años que las casas pertenecían a sus habitantes, desde hace 30 los herederos de la casa la siguen reclamando, pese a que, según Cristina y su abogado, eso ya ha prescrito.

El demandante no es propietario y ha cambiado el catastro, que antes estaba a nombre de su madre. Según cuenta Cristina, “aparecen nuevas personas” y a ella no le dejan pagar el IBI porque consideran que no tiene escrituras. Lo cual es cierto, pues la casa sigue perteneciendo a Costas. Vuelve a aportar la documentación, pero el catastro sigue modificandose. Según Cristina estas “terceras personas” quieren apropiarse de esta propiedad cuando las casas de la playa eran para las familias de los pescadores. 

Como esta, son muchas las familias que pueden quedarse en la calle. Las nubes frías han dejado caer gotas sobre el techo de esta casa. Cristina y su familia siguen a la espera de una respuesta y no dormirá tranquila hasta que se haga justicia.

Andrei Stefan Balog